En junio de 2017 cuatro jóvenes españolas tuvieron la oportunidad de viajar a Paraguay para conocer el programa Sape’a e intercambiar experiencias con las y los jóvenes que participan en este y otros programas de Plan International en el país. Conoce más detalles sobre este intercambio aquí.

Éstas jóvenes forman parte del Comité Juvenil de Plan International España, una herramienta de participación que nos permite escuchar sus opiniones y tener en cuenta sus necesidades, incorporando la visión de los jóvenes en nuestro trabajo y respetando así su derecho a participar como agentes en la consecución de un mundo más justo.

Beatriz, de 16 años, futura filósofa, bailarina y miembro del Comité Juvenil desde 2014, nos cuenta su experiencia:

Estoy en el aeropuerto, ni dentro ni fuera de ningún lugar. Nunca me había sentido tan en casa.

Ahora que estoy sentada viendo como los aviones despegan me doy cuenta de todo lo que he vivido. Mi mente recorre los recuerdos desde que salí del aeropuerto en Asunción y respiré el aire de Paraguay hasta cuando supe que sería el último suspiró allí, al menos hasta dentro de mucho tiempo.

Contaría con detalle todo lo que hicimos allí pero sería privar al lector de lo que realmente se siente. Personalmente, esta maravillosa experiencia me ha cambiado.

He vivido momentos felices: el primer día conociendo a los jóvenes del Consejo Consultivo Juvenil Nacional, jóvenes llenos de ganas de participar, amables, abiertos a escucharnos y a aprender de nosotras, aunque estoy segura de que yo al menos aprendí mucho más de ellos, de su cultura, de su sentimiento de ayudar a los demás y de amor propio. En Asunción, ver la decadencia de los edificios como una de las virtudes del lugar te hace pensar que realmente lo sencillo pero lleno de historia es aquello que te hace sentir una ola de emoción cuando lo miras.

Pero también ha habido momentos en los que las emociones eran fuertes pero no tan agradables. Como en Paraguarí, visitando una comunidad en donde te encuentras con sentimientos que no identificas porque son una mezcla de felicidad por verles sonreír gracias al curso que les están proporcionando y tristeza porque lo necesitan, porque te cuentan que hay veces que no tienen agua y tú no sabes qué hacer o qué decirles y tampoco puedes hacer nada inmediato para solucionar sus problemas. A pesar de todo, te saca una sonrisa sincera ver como los participantes de Me animo a emprender han salido adelante con un plan de negocio, como Liz Mariela con sus decoraciones o Pablo con su huerto e invernadero.

Hay lugares y personas que te llenan de energía como el día que conocimos la oficina de Plan International Paraguay en el departamento y ciudad de Caaguazú y vi las ganas de trabajar de los compañeros de la oficina. Personalmente, una de las conversaciones más enriquecedoras del viaje fue con el empresario de Ultra Veloz en esta ciudad, que nos aportó una visión objetiva de su país, haciéndonos reflexionar sobre el sistema educativo paraguayo y los problemas que éste enfrenta en la actualidad. Pero siempre te vuelves a encontrar con la ilusión cuando visitas a una chica como Perla, otra de las ganadoras del concurso Me animo aemprender, gracias al cual ha podido montar su peluquería.

Para mí, el cuarto día de nuestro viaje merece una mención especial porque me permitió ver la realidad en directo. Ese día tuvimos la oportunidad de visitar la zona de Asunción conocida como Bañados y ver sus condiciones de vida, escuchar que cada año se les inunda la casa y ver que a pesar de todo son felices. Aun sabiendo lo que viven, es simplemente ver una realidad, su realidad.

Y finalmente el último día, ese último suspiro en Paraguay. De nuevo, pasamos el día en Caguaazú donde nos encontramos con el Consejo Consultivo Departamental para participar en su reunión y en un curso de vocería. De nuevo, aprendí mucho de estos jóvenes y de sus capacidades.

Cuando comencé este viaje creí que era para conocer programas como Sape’a, proyectos como Cháke ou en la zona de Bañados… Pero conocí sentimientos, personas, lecciones de vida, y sentí la conexión entre todas las personas.