La experiencia de Patricia: ser conscientes de nuestros privilegios. Intercambio España – Paraguay

En junio de 2017 cuatro jóvenes españolas tuvieron la oportunidad de viajar a Paraguay para conocer el programa Sape’a e intercambiar experiencias con las y los jóvenes que participan en este y otros programas de Plan International en el país. Conoce más detalles sobre este intercambio aquí.

Patricia tiene 17 años, quiere ser médico para investigar en neurociencia, y lleva desde los 13 participando en el Comité Juvenil* de España. En este artículo reflexiona sobre las diferencias entre las condiciones de vida en su país y otros lugares del mundo y nos cuenta su experiencia en Paraguay durante el intercambio de jóvenes realizado en junio de 2017.

Desde pequeños se nos hace creer que las personas de ciertos países necesitan nuestra compasión.
También es cierto que desde que se tiene uso de razón y si se está en los ambientes adecuados, una comienza a darse cuenta de lo afortunada que es por haber nacido en cierto país.
Lo menciono porque en algunos rincones del mundo un grupo de porcicultores mira la caja de madera que han construido para su cerdo deseando que ésta sea más pequeña para que el animal engorde más rápido y puedan disponer de su carne antes, mientras que yo, en mi pedazo de tierra particular que es España, lucho por que se libere a los animales que viven hacinados en jaulas de metal toda su vida para abastecer a mi país y a otros de una carne que es prescindible. También soy afortunada porque, mientras en mi entorno existe un movimiento que apoya los productos ecológicos y rechaza el cultivo no sostenible, en ciertos lugares, tener un huerto pequeño no es un capricho, sino una necesidad para salir adelante.
También soy afortunada por poder ir al instituto andando por lo cerca que queda de mi casa, por poder observar maravillada la grandeza del río Paraguay sin tener miedo a que me arrebate mi casa durante una crecida.
Tengo suerte por poder darme cuenta de primera mano de que puedo y debo hacer algo para que todo individuo, haya nacido donde haya nacido, pueda sentirse como yo. También por poder abrir los ojos y darme cuenta de que entre las personas de un país y de otro no hay diferencias de potencial ni ganas, sino de oportunidades (afortunadamente, existen instituciones como Plan que se encargan de proporcionarlas en la medida de lo posible).
Finalmente, soy afortunada por poder darme cuenta de que los pensamientos al ver a ciudadanos de países que lo tienen más difícil no deben ser de compasión, sino de motivación para aprovechar esa “suerte” y utilizarla con el fin de que otros también la tengan en un futuro.
La nueva estrategia de Plan International gira en torno a cambiar la vida de 100 millones de niñas. En este sentido, puede empezar con el contador a 4, porque este viaje nos ha abierto los ojos a Clara, Bea, Marina y a mí como integrantes del Comité Juvenil de Plan España.
Después de haber vuelto de Paraguay no puedo evitar sentir el deseo de volver a verme rodeada de un vergel continuo mire a donde mire; de respirar profundo y no oler a combustible; de poder disfrutar de un terere junto a las personas a las que quiero, de tener a mi alrededor a tanta gente amable…
Ojalá no fuera necesario plantearse elegir entre dos realidades tan dispares dentro de un mismo mundo.

*El Comité Juvenil es un programa mundial de Plan International en el que los jóvenes tienen la oportunidad de comprometerse con el trabajo y los valores de la organización, proporcionando una perspectiva juvenil sobre nuestras actividades. Como miembros de este grupo, las y los jóvenes aconsejan a Plan International, aprenden cómo funcionan las entidades del tercer sector y sobre los problemas de desarrollo en el mundo, y nos asesoran sobre cómo involucrar a otros jóvenes y mejorar el trabajo que hacemos.

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